viernes, 16 de octubre de 2009

La madre tierra

La tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo.
Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.
Jefe Indio Seattle

Sobre viejos árboles.

A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.


Antonio Machado, 4 de mayo de 1912

miércoles, 14 de octubre de 2009

Admirable y politicamente incorrecta forma de decir las cosas.


Debemos recobrar el valor de decir las cosas como las vemos, como las pensamos y sobre todo debemos de estar preparados para que la indolencia y lo politicamente correcto no nos priven de la capacidad de valorar lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Si no es así, el Gran Hermano se apoderará de nuestro mundo y pronto todos tomaremos "soma" cuando nos asalte la mas leve inquietud.
Debemos mantener a toda costa nuestra capacidad de indignación y el coraje de expresar nuestra opinión con absoluta libertad y hasta la capacidad y la posibilidad de cambiarla si así nos lo pide nuestra inteligencia y nuestra sensibilidad.