miércoles, 9 de septiembre de 2009

EL ARBOL

YO SOY EL ARBOL


Pasajero!


Yo soy la tabla de tu cuna,
la madera de tu barca,
la tabla de tu mesa,
la puerta de tu casa;
yo soy el mango de tu herramienta,
el bastón de tu vejez;
yo soy el fruto que te regala y, te nutre,
la sombra encubridora que te cobija contra los ardores del estío,
el refugio bondadoso de los pájaros que alegran con su canto tus horas y, que limpian de insectos tus campos;
yo soy la hermosura del paisaje,
el encanto de la huerta,
la señal de la montaña,
el lindero del camino;
yo soy la leña que te calienta en los días invernales,
el perfume que te regala y embalsama tu aire a todas horas,
la salud del cuerpo y la alegría del alma;
y por último, yo soy la madera de tu ataúd!

Por todo esto pasajero,
tú que me miras en este instante,
tú que me plantaste por tu mano y puedes llamarme «hijo»
o que me has mirado y contemplado tantas veces,
- óyeme bien, mírame bien – y no me hagas daño!

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